Creo que entiendo lo que está diciendo; puedo confiar en él, pero no me garantiza que no vaya a descubrir cosas que no me gusten tanto cuando recupere la memoria. Aún así, le creo cuando dice que no me haría daño y, por ahora, hasta que mis recuerdos regresen, es suficiente para mí. Afianzo mi agarre en su hombro y sigo el paso, paso, paso, disfrutando de la música, de su calor, de las estrellas… El cielo está lleno de ellas y esta noche, en casa de los Phillips, parecen dispuestas a brillar con mayor intensidad, como si intentaran iluminarlo todo. Bolas de fuego quemándose a una distancia que yo no atino a comprender, a una distancia enorme; sin embargo, en un cielo azul como la falda de mi vestido y como los manteles, parecen sólo lamparitas, puestas allí para iluminar la fiesta. Bailam

