—Titus, voy a entrar —dijo en voz baja por si Tasuki estaba durmiendo. Titus oyó a Jade y miró hacia la puerta justo cuando se abría. Instantáneamente trató de bajar el ritmo de su respiración para que pareciera normal en lugar de ese jadeo inestable que estaba haciendo cuando no había testigos. Los dos simplemente se quedaron mirando mutuamente por unos segundos hasta que el señaló el vendaje que tenía en la mano izquierda. —¿Harías los honores? Jade soltó un silbido entre dientes cuando vio realmente cómo estaba Titus. Había subestimado su tolerancia al dolor. Cerró la puerta, se acercó a él y tomó el vendaje que el había estirado y apretado alrededor de sus costillas. Lo miró a los ojos y vio hermosas vetas de azul hielo mezcladas con azul. —Levanta los brazos lo más que puedas —di

