Aylen. —¡Qué demonios estás haciendo! —me cuestiona Liam sacándome arrastras de la cafetería, se encuentra muy molesto. —Juro que no pude contenerme, esa fea me provoca, ¿acaso no escuchaste lo que dijo de mí? —espeto furiosa, no solo era lo que había dicho lo que me había molestado sino también lo que hizo, esa cara de bruja satisfecha restregandome que Kevin la eligió a ella y no a mí, juro que quería tirarle de las mechas y limpiar todo el piso de la cafetería con su horrible rostro —Habíamos quedado en algo, ¿No? —trata de tranquilizarme recordando nuestro acuerdo. —Juro que no puedo, no quiero que se sienta lo más campante en nuestra mesa, ¿Acaso no notaste como los demás nos miraban y comenzaban a murmurar?. —¡Aylen! —suspira sonoro —, yo le prometí tanto a Kevin como a ella q

