Liam Cuando Diane nos pidió que nos quedáramos aquí vi como Ana palideció, mi hermana a veces puede ser el mismo demonio, veo que Ana le pide a Diane si pueden hablar con ella, tardan un buen rato en bajar pero Ana se ve mucho más tranquila, yo definitivamente no estoy nada tranquilo cómo dormir con una mujer tan preciosa como ella, y con todas las ganas del mundo de querer tocarlo y no poder hacerlo definitivamente va a ser un infierno. —Bueno chicos nosotros nos vamos a descansar, mañana nos vemos en el desayuno que pasen buenas noches. Me acerco a mi hermana la abrazo y le doy un beso en la mejilla. —Sé tus intenciones, pero lo único que logras es que mis pelotas estén moradas, y desgraciadamente tendré que bañarme con agua muy helada. —Vamos hermanito tienes que agradecerme que va

