—A que estás esperando, acuéstate de una vez —me dice Noah algo molesto.
—¡No me pienso acostar contigo así! Ponte algo ya —digo avergonzada y sin mirar.
Encima que tengo que dormir en la misma cama que él tiene la desfachatez de quitarse la ropa y quedarse solo en calzoncillos, este chico está loco y tiene muy poca vergüenza.
—¿Cuál es tu problema? —pregunta Noah—. ¿Por qué no te acuestas de una vez? —Se incorpora de la cama.
—¡¿Que cuál es mi problema?! Estás desnudo, ¿te parece poco problema?, no tienes vergüenza o qué te pasa, Noah, ponte algo, aunque sea un pantalón ¡pero no te quedes solo en ropa interior, hombre!
—Es que yo duermo siempre así, además, no estoy desnudo, Nicole —protesta, levantándose de la cama, yo me doy la vuelta para tenerle en frente.
—Vaya, parece que por fin te has aprendido mi nombre. —Desvío la mirada hacia abajo y rápidamente me giro de nuevo para no mirarlo, más roja no puedo estar—. Qui-quieres hacerme el favor de ponerte algo por favor.
—Bueno, si me lo pides así, haré un esfuerzo, pero solo pantalones cortos.
Se puso los pantalones y se metió de nuevo en la cama.
—¿Vienes ya o qué? —pregunta Noah.
Roja y avergonzada camino muy lentamente y con mucha vergüenza hacia la cama, hasta que me acuesto en ella y me tapo hasta el cuello.
—Bu-buenas noches —digo muerta de vergüenza. Noah se gira hacia mí.
—¿Te puedo preguntar algo?
—Dime —digo sin mirarlo.
—¿Por qué estás tan nerviosa ahora mismo? Yo no te voy a hacer nada, no deberías de estar así.
—No te conozco de nada, es muy normal que este así, no sé si puedes hacerme algo o no, no te conozco.
—Pero ¿qué te piensas que te puedo hacer? —dice levantando las cejas sorprendido.
—Yo-yo que se, supongo que estaré así también porque nun-nunca me he acostado en la misma cama con un chico, o al menos eso recuerdo, sino no me pondría tan nerviosa. —Noah sonríe—. Bueno buenas noches. —Le doy la espalda.
Cerré los ojos y de lo cansada que estaba al poco tiempo me quedé dormida profundamente. A la mañana siguiente desperté por la luz del sol, intenté levantarme, pero no podía, ¿qué pasa? ¿porque no puedo levantarme?
Miré hacia el otro lado y me encontré con la cara de Noah a centímetros de la mía con su brazo rodeando mi cintura, me tiene bien sujeta, no puedo casi moverme. Intento hacer malabares para poder quitar su brazo de mi cintura sin despertarlo, pero es en vano, al final me he rendido.
—Porque no me despiertas de una vez y dejas de hacer payasadas.
Pego un brinco al escuchar su voz.
Estaba despierto el muy... y yo intentando hacer maravillas para quitar su brazo sin despertarle, será...
—Pero serás idiota, haberme dicho que estabas despierto —digo enfadada.
—Es que era más divertido así. —Me guiña un ojo, yo bufo y me levanto de la cama—. ¿Vas a salir con la misma ropa que has dormido y que llevabas puesta ayer?
—¿Qué quieres que haga? No tengo más aquí.
—Ya no te acuerdas de tu ropa o que, te recuerdo que esa ropa es mía, y que la tuya se está secando fuera.
—Ostras es verdad. —Salgo corriendo hacia fuera para buscar mi ropa.
—Buenos días, Nicole, ¿cómo has dormido? —dice Liam acercándose a mi sonriente.
—Buenos días Liam, bueno supongo que bien ¿y tú?
—Nicole tu ropa está ya seca, toma —comenta Will acercándose hacia nosotros.
—Que bien, muchas gracias Will, me voy a cambiar ahora nos vemos.
Me voy detrás de unos árboles para cambiarme.
—Buenos días Noah, que tal con la nueva intrusa —comenta Will sonriente.
—Las mujeres tienen mucho genio tío, demasiado. —Will y Liam se quedan mirando a Nicole embobados viendo cómo se cambiada, ya que los árboles dejan ver bastante—. ¡Eh! —Noah hace una palmada con su mano y los dos chicos desvían su mirada hacia Noah.
—¿Qué? —dice Liam mirando a Noah.
—¿Os parece bonito espiar a la intrusa mientras se cambia?
—Entiéndenos Noah, es la única chica y tenemos curiosidad nada más.
—Aun eres muy pequeño, Liam, para pensar en mujeres no crees, anda, volver al trabajo, los dos —dice mirando a Will también.
—Hola chicos, ya estoy. —Los tres se me quedan mirando el escote—. ¿Qué pasa? ¿qué miráis? —Noah suspira y me abrocha con sus manos unos cuantos botones que tengo desabrochados de mi blusa.
Madre mía no me acordaba que esta blusa tiene más botones por arriba, como no tengo un espejo de cuerpo entero...
—¡Quita! —digo apartando sus manos de mi blusa.
—Chicos a vuestro trabajo, venga. —Les dice Noah algo molesto.
—Luego nos vemos Nicole. —Liam y Will se despiden con la mano y se marchan.
—Tú te vas a venir conmigo al huerto. —Miro a Noah con los ojos bien abiertos.
—¡A qué!
Madre mía, quien me iba a decir a mí que iba a estar rodeada de barro, bichos, plantas...
Con lo mucho que me gusta... la ironía sobra Nicole.
Me acuerdo de pequeñas cosas y una de esas pequeñas cosas es que no me gusta mancharme ni tocar barro, tampoco me gustan los bichos, les tengo mucho asco, ya me podría poner a hacer otra cosa el chico este.
—Oye, Noah, ¿por qué me tengo que poner aquí con las plantas? Podría trabajar en otra cosa.
—Tu trabajarás aquí conmigo, es lo más seguro, y te podré vigilar.
—Yo no necesito que me vigiles idiota —le digo fulminándolo con la mirada.
—Ten, coge la pala y planta unas cuantas semillas, venga que te van a dar las uvas. —Él hace oídos sordos.
Pues nada, es lo que hay, pensándolo bien yo tampoco me veo por ejemplo de constructora, ni de médica, tampoco me veo fabricando muebles de madera como Liam, lo único que me queda es esto o cocinera...
—¡Ah! Un gusano, que asco —digo levantándome, comienzo a correr, me resbalo con el barro y caigo al suelo, todos comienzan a reírse de mí.
—¿Estás bien intrusa? Dame la mano —dice Noah entregándome su mano, pero yo no se la doy, pongo cara de enfado y me coge de la cintura para levantarme.
—A mí no me gusta esto, ¿no podría meterme en cocina? Seguro que me gusta mucho más que esto, y mira como estoy llena de barro —digo apartándome de su agarre.
—Ten, ponte esto, es una camiseta, como soy bastante alto te quedará bien, y Noah, por qué no, déjala cocinar, es una chica, seguro que cocina mejor que todos juntos —comenta el jefe de cocinas de la aldea acercándose a mí y entregándome su camiseta.
—Está bien, pero antes ve a cambiarte —responde Noah, mirándome fijamente no muy convencido.
—Ya sé lo que tengo que hacer. —Cojo la camiseta, le doy las gracias a Andrew, el jefe de cocinas, y me cambio detrás de los árboles como antes.
He estado toda la mañana preparando la comida para la hora de comer, me encanta estar aquí, ya que estoy al aire libre y solo tengo a tres compañeros que son muy simpáticos. Noto todo el tiempo como Noah no me quita la mirada de encima, no sé qué le habrá dado, como soy la nueva tendrá que estar más pendiente de mi digo yo.
—Estos macarrones con chorizo están riquísimos Nicole, los mejores que he probado.
—Gracias, Liam —digo colorada—. Que mono eres. —Le doy un beso en la mejilla, noto como Noah se pone serio y no nos quita la mirada de encima—. ¡Vaya, si tienes un libro, Liam!
—Si, es de aventuras, está muy chulo, y aquí a nadie le gusta leer así que todos los libros que vienen en la caja son para mí.
—¡A mi creo que si me gusta leer! —digo muy sonriente y eufórica.
—Te vas acordando poco a poco de lo que te gustaba y lo que no, increíble. —comenta Noah mirándome embelesado, todos le miramos y yo sonreí.
Después de comer me acosté en una tumbona y comencé a leer un libro que había en una caja, llamado "un paseo para recordar", como a Liam no le gusta lo romántico aún seguía en la caja.
—Tío, ¿qué te pasa? ¿qué miras tanto? —comenta Will sentado junto a Noah, Liam y Ming.
—Na-nada Will, no es nada —dice Noah tímidamente.
—Me parece que a Noah le gusta la nueva intrusa.
—No digas tonterías Ming.
—¿Por qué no? No hay nada malo en que te guste, adelante si quieres, conquístala.
—No sin antes luchar conmigo Noah, porque yo también voy a conseguir el corazón de Nicole —responde Liam algo molesto, todos comienzan a reírse ante su comentario.
—Eres un rival muy duro Liam, pero a mí no me gusta Nicole, solo me parece tierna, es la única chica en esta aldea y me parece que necesita que le proteja, eso es todo.
—Si si, lo que tu digas tío, a mí no me engañas, esa carita que se te pone cuando estás cerca de ella no es normal —comenta Will.
—Vamos a cambiar de tema queréis —dice Noah medio enfadado y comienzan a hablar de otra cosa.
La tarde se ha pasado volando. Al salir la luna los chicos comenzaron a hacer una hoguera y a pelearse en una especie de circulo, con los demás alrededor animando, yo ahí no me acerco, que con lo salvajes que son igual hasta me dan sin querer.
Me siento en el suelo detrás de un tronco y comienzo a ver las estrellas, brillan más que nunca.
—¿Qué haces aquí tan solita, intrusa? —Miro a mi derecha y me encuentro a Noah mirándome fijamente con una sonrisa en su rostro, fijo mi mirada de nuevo en el cielo.
—Nada, pensando.
—¿Qué piensas? —dice sentándose a mi lado sin despegar su mirada de mí, yo en cambio solo miro al cielo.
—Un poco de todo; como era yo antes de estar aquí, quien nos trajo aquí, si vendrá algún día alguien a rescatarnos, si podremos salir de este lugar, si fuera hay alguien que me quiere y me está echando de menos... cosas así. —Se me empiezan a cristalizar los ojos y las lágrimas no tardan en salir, los labios se me han hinchado por las lágrimas y los ojos, lo más probable, es que los tenga llorosos y brillantes.
—Perdóname por lo que voy a hacer, pero no puedo controlarme más. —Me quita unas cuantas lágrimas con sus dedos dulcemente.
Le miro con cara extrañada, poco a poco se va acercando, su nariz roza con la mía, gira su cabeza un poco y me besa. Ha sido un beso mágico, más que mágico, perfecto...