Capítulo 22 ¿No quiero hacerlo?

1843 Palabras
Jana Desde el momento que puse un pie en ese club mis decisiones dejaron de existir, el trayecto fue tranquilo; pero mis nervios a mil, tanto que deseaba que mi Madre no se despertará, sabía que mañana temprano se iría al restaurante debo estar en mi habitación a las cuatro de la mañana sin falta, fingiendo dormir para levantarme dos horas después, lo bueno es que se ira, una semana a otra sucursal para brindar el apoyo lo cual me favorece en este caso. Hay que destacar; que mis nervios aumentaron, al estar en esa oficina para terminar ahora, junto a una mujer tan llamativa llevarme por un amplio pasillo que da a lo que supongo son camerinos veo chicas ir y venir; con ropa diminuta que expresa lo que no se debe, trago hondo al cruzar ese pasillo para llegar a una puerta con la imagen de una cereza frunzo el ceño por lo que vi, pero ella me saca de duda. — Tranquila niña es mi área de trabajo, aquí conocerás a muchas personas de una vez te digo; aquí debes ser fuerte, los clientes no son fáciles de lidiar; así que trata de llevar el ritmo o sino sufrirás. — Me aconseja de forma seria. — Es bueno saberlo. — suelto con ironía y la veo sonreír de lado. — Adelante yo te presentaré y te daré el apodo con el que serás llamada en el club; afuera seguirás siendo tú. — Informa abriendo la puerta, cosa que la seguí para tratar de decirle algo más. — Espera… No me dejo hablar solo se posiciono al centro, donde habían muchas mujeres como hombres claro está eran gay, por los atuendos que usaban con muchos colores y brillantes, la tal Cereza carraspea, haciéndose notar todos le prestan atención, algunas miradas curiosas me ven buscando saber ¿Qué hago aquí?, pero no les prestó atención, hasta que comienza el discurso de la mujer llamativa. — Como bien saben hoy debe ser de maravilla el show, cada uno sabe sus papeles en cada baile; el Dj encargado conoce la cinta de cada uno; así que no quiero fallas de nadie. — no duda en mostrar su seguridad, ante el público presente. — Eso lo sabemos querida, no habrá fallas. — dice un chico rubio, muy amanerado, que me hace sonreír por sus expresiones. — Pero igual les digo, los conozco y las chicas que atienden a los clientes después del acto, no quiero quejas trátenlos bien sino tendrán serios problemas con el sr. Anker y no querernos eso ¡cierto! — eso me inquieto y más las miradas de todos con un profundo silencio, evidencia de que le tienen miedo. El ambiente se podía cortar con el filo de un cuchillo, por así decirlo; pero las palmadas que dio la líder nos hizo prestarle nuevamente la atención. — Ahora el punto de mi presencia aquí es el siguiente, ¡niña acércate! — me dice al señalarme, solo me mantengo serena, colocándome a un lado de ella, siendo la sensación de miradas de cada uno. — ¿Y esa niña? — dijo el rubio amanerado. — Es cierto ¿qué hace esta menor? — vocifera una chica pelirroja tomando una copa de lo que veo es brandy. — Eso les vengo aclarar ella va ser parte de nuestro grupo de baile y entretenimiento, así que espero puedan orientarla en todo lo que se necesita. — comunica, pero la pelirroja se hace notar con otra chica rubia a su lado. — Tratas de decir, ¿que esta niña? es parte del club una bailarina más. — Indica con sorna y altiva, lo que me hace rodar los ojos. — Si lo ves así, pues lo es; además te digo que quiero cooperación de todos. — Informa con determinación y todos asienten a su modo, menos la pelirroja me ve con rabia, sin siquiera conocerme. — Por mí no hay problemas Cereza. — habla el chico que me cae bien, es humilde se le nota. — En fin para terminar con esto, les puedo decir que su nombre es… — Tonta. — dice riéndose la pelirroja, eso me hace fruncir el ceño. — Tarada. — habla su compañera, haciendo reír a las demás mujeres. Las risas no paraban, tanto que decidí hablar, pero fui detenida por la mano de Cereza dejándome estática en mi lugar, solo hablo fuerte para que el ruido del lugar se disipara rápidamente. — ¡Suficiente! Ustedes dos deben medir sus juegos, porque van a pasar la peor humillación si siguen actuando de ese modo. — Agrega como consejo, pero las mujeres no le prestan atención. — Como seguía diciendo les presento a Stella su nueva compañera. — Cuando me presento me quede algo incomoda por ese apodo, pero no puedo pedir lujos, más bien no es algo soso como una fruta; solo di un paso adelante para que cada uno me mirara y conociera, pero decidí cerrar con broche de oro. — Soy una trabajadora más como ustedes, no busco hacer menos o problemas espero entiendan. — Hable con total soltura, con mi mirada de chica determinada. Se hizo otro silencio y con ello las miradas de las odiosas arpías hechas una furia, pero decidí ignorarlas la reunión termino y Cereza me dejo allí con todos hacer lo suyo propio, me mantuve quieta en mi posición sin moverme, hasta que el rubio se acerca a mí; donde me mira de arriba abajo, sin decir nada frunzo el ceño para así oírlo hablar. — Soy Lotus, ven conmigo necesito una ayudante ¡te anotas! —comunica, pero al ver a mi alrededor lo pienso mejor aceptando para así seguirlo. Al momento me lleva a su tocador lleno de brillantes por todo lados, tiene un perchero de metal, al lado con todos sus vestuarios de distintas temáticas, lo más importante es que algunos son de mujer las pelucas están junto con ellos guindados de forma bien cuidada, me acerco y me detiene de tocar algunos. — Querida no se toca, se ensucia fácilmente; además necesito tu apoyo en cuanto a buscar un color adecuado, para usar mi traje de mujer en mi show que será en. — se detiene, para ver su reloj en su muñeca. — Veinte minutos exactos y tengo solo quince, así que debo correr. — Dramatiza como si fuera una verdadera mujer, pero en su caso asume ese papel de maravilla, solo elevo las manos comprendiendo y le señalo uno de ellos que de inmediato lo toma del gancho para ver la ropa con diseño azul y plateado a la vez. — No está mal eres buena Stella; además es varonil, sin dejar de ser llamativo. — Dice contento con la elección. — Ese es el punto Lotus, ahora me retiro. —Estoy por darme la vuelta, pero me detiene del antebrazo. — Todavía te necesito querida, hoy bailaras conmigo necesito a una chica que mueva el bote en mi show. — simplifica moviendo su trasero, cosa que niego enseguida. — No quiero hacerlo, además ya te ayude yo me marcho. — Digo molesta, pero la rubia que me molesto anteriormente aparece con un vestido rojo llamativo mirándome con hastío. — ¿Qué te hace? la nueva Lotus, para decirle a Cereza que se marche no tiene, lo que se necesita; para ser parte de este lugar. — me desafía, pero no pienso entrar en su terrero sino que voy a cambiar el juego a mi favor. — Oye Lotus entro al baile, así que dime ¿Qué voy a usar? — Digo con simpleza mirando de forma fría a la rubia, que solo se ríe en mi cara. — Sencillo linda ven aquí; aléjate Rubí los profesionales van a trabajar. — me jala y me separa de la idiota que me tiene harta. — No le prestes atención a Rubí, solo busca sacar de quicio a los nuevos, para que se marchen y tu caso es ¿continuar o irte? — Me hace la pregunta. — Continuar para mi desgracia. — susurre, pero él solo me miro estando de acuerdo con mi respuesta. — En fin querida, ven que tengo el vestuario que usaras estas de suerte que eres delgada claro sin busto; pero si trasero. — me inspecciona que me cruzo de brazos esperando. — Veo que eres observador Lotus, dame solamente la ropa y listo. — Le digo, cosa que asiente mirando su perchero una y otra vez sacando el vestuario para el show. Lo veo y niego; así que solo lo tomo para cambiarme, me lleva a unos cambiadores de tres espacios y me dice que espere afuera porque también se vestirá; asiento quitándome mi vestido junto con mis tacones, luego uso la prenda en color blanco no tengo problema en subirlo mi cuerpo se amolda como una segunda piel, lo que me hace negar es el escote de la espalda tan pronunciado como en la parte delantera es de dos piezas con lentejuelas en todas partes al salir mi compañero está listo solo ajustando su calzado de botas de vaquero altas, no duda en verme quedándose sorprendido. — Ohhh… te ves genial querida, solo déjame buscar los zapatos adecuados. — Añade, yendo por ellos lo espero unos minutos y me enseña unos tacones de aguja muy altos en color plateado. — Eso no lo usaré hará que me duela los pies. — Confieso mirándolos con desagrado, pero él bufa ante mi actitud. — No tienes opción Stella, así que póntelos. — los extiende hacia mí, que respiro hondo tomándolos de mala gana y el quedarse afuera, para verme completa. Regreso ya lista con los tacones, que apenas me ve solo aplaude; llamando la atención entre muchas mujeres que se visten o ya están preparados para el evento frunzo el ceño por tanto alboroto, pero él me lleva a un espejo de cuerpo completo detallando mi cambio me miro y quedo sorprendida, pero Lotus me susurra algo al oído sutilmente. — Te ves hermosa cariño y el trasero con esta ropa te luce impecable como envidiable. — chasquea los dedos sonriendo, solo elevo una ceja sin decir nada. — No es para tanto Lotus; es solo una tonta buscando ser una hermosa flor. — La voz de cierta pelirroja me hace girarme cruzándome de brazos. — Oh vamos Belleza, no me digas que tienes celos de ella. — dice en broma el rubio. — Eso jamás… celos de una niña por supuesto que no. — zanja seria dejándonos solos. Se gira a verme, haciendo un choque de palmas lo hacemos juntos y sonrió de lado tratando de adentrarme en mi nuevo trabajo, pero sin bajar la guardia del todo; aquí soy una extraña como tal, todos buscan es ganar algo siendo el dinero el principal motivo, me vuelvo a ver en el espejo, dejando que mi reflejo me genere seguridad porque el show esta con dar inicio y no pienso quedar mal, necesito ese contrato legal con el Sr. Anker cueste lo que me cueste.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR