WESTON Mi corazón late con fuerza contra mis costillas como un animal en sus últimos y primarios intentos por escapar de una jaula. Estridente y ruidoso, la desesperación impulsada por volver a vivir. La vida que quiero vivir ya no es posible. Había estado luchando contra esta verdad desde que el abogado había llamado a principios de la semana, pero el miedo había comenzado a carcomerme cuando recibimos la noticia de que la comisión nos estaba investigando. A medida que pasa el tiempo, la verdad se ha asentado en algo firme e inmutable. No tengo nada que ofrecerle a Amelia. Cuanto más tiempo se queda conmigo, más riesgo corre. Caleb acaba de confirmarlo. Y aunque estoy seguro de que no quiero que Amelia este con Caleb, mis cálculos demuestran que ella no debería estar conmigo. —Eres…

