WESTON —¿Dónde está mi sobrina? — pregunta Asher de repente, mirando a su alrededor. —¿Y mi sobrino, Fernando? — No puedo evitar la cálida sonrisa que cruza mi rostro. Amelia me mira y me dedica la sonrisa más dulce que jamás había visto. —Puedo llevarte a ver a uno de ellos— le digo a Asher. —Pero solo a uno. El otro esta dormido, y te dejo adivinar cual es— —Fernando— dice Asher sin dudarlo. —Siempre ha sido un bastardo perezoso— Llevo a Asher al pasillo, dirigiéndome a mi oficina, con la cabeza dando vueltas. Abro la puerta de mi oficina, el gran tanque al frente y al centro. —Ahí está— le digo a Asher. —Húmedo y listo— —Justo como me gustan— Asher se pavonea hasta el tanque, mirando a través del grueso cristal el cuerpo húmedo y n***o de Fernando. Cierro la puerta detrás de nos

