WESTON Siento que voy a vomitar. Hace mucho tiempo que no estoy tan nervioso. Son las cinco y media y he estado mirando el reloj de pulsera compulsivamente durante los últimos diez minutos. —Todavía tienes media hora— me dice Asher, apretándome los hombros por detrás. Me siento en una silla con la rodilla rebotando salvajemente, mientras el tiempo se acerca a las seis. —No puedes hacer nada más que darte prisa y esperar— —Podría llegar temprano— le digo. —Bueno, si es así, tu puntual trasero tiene todo y a todos reunidos. Así que todo saldrá bien— me recuerda Asher. —Aunque supongo que debería decir a casi todos. ¿No invitaste a Fernando? — Sonrió con suficiencia. —Solo sino lo matara. No importa lo húmedo que este aquí con toda la bebida, nunca será suficiente para mi Fernando— Ash

