Capítulo 27 Vladímir El beso comenzó de ser suave y tranquilo a uno muy pasional, lleno de necesidad. Entonces, sin dudarlo, la tomé de las caderas para que ella entrelazara sus piernas en la mía, ella se sujetó de mi cuello, mientras jugueteaba con mi lengua. Comencé a caminar lentamente hacia la cama sin abandonar el beso, al llegar al pie de la cama la deposité con cuidado y me posicioné sobre su cuerpo sin aplastarla con mi peso. Abandone sus labios para besar su hermoso cuello, luego fui descendiendo hasta llegar a sus delicados pechos, baje mis manos hasta el borde de su blusa y sin más se la quite. Comencé a dejar besos húmedos por todo su cuerpo, quité su sujetador – Dios, son hermosos, hola pequeñas, ya llego papá para jugar con ellas – dije y tara no pudo evitar soltar una

