Sin piedad

1058 Palabras

Me dirigí al sótano, ese lugar oscuro y austero donde se forjaban los hombres más letales para la mafia. Aquí no había espacio para débiles; quienes sobrevivían a las brutales pruebas terminaban como escoltas de mi familia, hombres temidos y respetados. Sin embargo, había hecho una excepción esta vez, y por eso estaba Damián allí, mirándome con mezcla de confusión y desafío. —¿Qué hago aquí, cuñado? —me preguntó con ese tono que me irritaba, como si no entendiera la gravedad del lugar donde estaba. Me acerqué hasta quedar frente a él y lo miré fijamente. —No seas imbécil, Damián. Sigues vivo únicamente por tu hermana —le advertí, con un tono frío que dejó claro que no estaba para juegos—. Y no quiero que menciones su nombre aquí, ¿me escuchaste? Aquí no hay espacio para sentimentalismos

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR