Durante todo el vuelo observé a Mercy llorar, su dolor era todavía más grande que el mío y no porque yo quisiera menos a Carlos que ella a Liam, sino porque lo mío era una decisión personal y lo de ella, era obligado. Estoy segura de que, si el juez no les hubiera prohibido estar juntos, ella nunca aceptaría ir a Harvard, lo más probable era que se matriculara en cualquier universidad del mundo donde pudiera estar cerca de Liam. Por obvias razones no pudimos volver en el mismo vuelo que ellos, nosotras abordamos el primer vuelo de la mañana y ellos volverían por la noche. Cerré los ojos para intentar dormir en el avión, ya que no había dormido casi nada y recordé mi última noche de amor con el hombre de mi vida, mi primer amor. Era horrible pensar que amándonos tanto tuviéramos que sep

