Mi hermano era masoquista. Ahora no me quedaba ninguna duda de eso. Me había pedido que lo trajera a ver un partido de fútbol que organizaron sus compañeros de escuela por las vacaciones; traté de todas las maneras posibles el poder cambiar sus planes, pero fue inútil; él quería hacerlo. Así que ahora se encontraba de pie frente a la malla, apoyando sus manos en ella mientras no perdía de vista a sus amigos, mientras estos corrían tras un balón. Me detuve a unos metros de distancia a observarlo. Mi corazón se contrajo al pensar en que Landon pronto nos abandonaría, su salud empeoraba cada día que pasaba, ya incluso se había sometido a quimioterapia. Había ocasiones en las que se despertaba en la madrugada sin poder respirar, por lo que debíamos de correr hasta el centro médico donde lo

