—¡Espera! —exclamé, tratando de jalar de mi brazo mientras Tyler me conducía de regreso por el oscuro pasillo por el que había entrado. —¿Qué pasa, Sirena? —contestó con mucha paciencia, deteniéndose frente a mí. —Hemos dejado a Sarah atrás, no la podemos dejar ahí. —Me vale mierda lo que pase con Olivia. Crucé los brazos a la altura de mi pecho y arqueé una ceja aunque no pudiera verme. Comencé a golpear el suelo con la punta de mi zapatilla, haciéndole saber que no estaba conforme con esa respuesta. Sarah era mi amiga, y por más loca que estuviese, no pretendía dejarla atrás. —Oward se hará cargo. —No confío en ese sujeto. —No voy a volver ahí por la esposa de Popeye. —Pues yo no voy a moverme de aquí sin mi amiga —mordí mi labio inferior y me apoyé a la pared contraria, haciendo

