Era muy probable que la Sirena se estuviese metiendo en la boca del lobo y aun así, había accedido a acompañarme sin preguntar nada. Lo que me dejaba con la duda si siempre era así de confiada, o sólo lo era conmigo. Aunque pensándolo mejor, quizás ella sabía que si hubiese querido hacerle daño, lo hubiese hecho hace mucho tiempo. Pero... ahora que lo analizaba, sí le había hecho daño. Cada día, cada minuto que pasé en su casa buscaba la manera de hacerla sentir mal. ¿Y aun así estaba dispuesta a continuar confiando en mí? Me gustaba, lo había admitido hacía un rato atrás, aunque eso no era suficiente. Entendía el punto de que no podría ofrecerle algo más. Intentar algo conmigo, era tóxico, yo destruía a la gente, así que sabía que no podría llegar a darle lo necesario para que fuese fel

