-Muchacha, ¿Cómo te encuentras? –Dijo el hombre mayor. -Un poco mareada.-Contestó sentándose en el lecho. Instintivamente abrió sus brazos y abrazó el cuello de Marcos. Necesitaba encontrar un remanso de tranquilidad para sus emociones encontradas. Un grito agónico salió de su boca y el llanto largamente contenido brotó profusamente de sus ojos. Marcos miró interrogativamente a Charley, quien le susurró. -No temas, es lo mejor que puede pasarle. – Dijo Charley al joven.-Está liberando todos los demonios que se habían apoderado de ella. Déjala estar amarrada a ti. Eres su roca ahora. Eventualmente Nubia quedó dormida, acurrucada en el cuerpo del muchacho, quien lo había ahuecado a tal fin, pero ahora su sueño parecía plácido. -Debe ser la primera vez que puede dormir con tranquilidad e

