Harriet y yo caminamos hacia la mesita de refrigerios. _ ¿Qué le has hecho al hombre de hierro que ha sucumbido a vuestros encantos? - susurra Harriet muy animada. _ Puse los ojos en blanco, no conozco tanto a vuestro hermano, pero créeme, él solo quería dar una buena impresión ante todas esas miradas. _ No, él jamás fingiría. Mi hermano nunca ha demostrado afecto por nadie, es más bien frío de ideas firmes. _ Mi queridísima Harriet, creo que es usted la que no conoce a Persival como lo conozco yo. Él es tan obstinado. _ Ambos son, querida, sonreí Harriet, mientras tomaba un sándwich de pepino y se lo llevaba a la boca. ¡Dios, moría de hambre! _ Tome un pastelito relleno de queso y jalea de naranja. Estaba delicioso. Un grupo de mujeres se acercó y una de ellas preguntó... Así que

