Mi sonrisa desaparece y empiezo a sentir como mis manos sudan. –Sube –me habla Mason una vez que él ya ha encendido la motocicleta. –N-no –respondo. –Anda, ven, no te pasará nada, lo prometo. –¿No tienes cascos? –pregunto. –Los olvidé en casa, en realidad no los uso, pero para la próxima traeré uno para ti, ¿de acuerdo? Paso saliva y me cruzo de brazos. –Vamos, linda, sube. Suelto un suspiro fuerte, y camino hasta la motocicleta, y me siento como si en realidad montara un caballo, pues traigo mi falda y no pienso dejar que este nuevo chico vea mi ropa interior. Abrazo su cintura cuando acelera un poco, asustándome, y me aferro a él. –¿Lista? –Mhm –respondo con mi cuerpo recargado en su espalda y mis ojos cerrados. Puedo sentir con la vibración de su cuerpo que ha reído, y entonc

