Llegamos rápido a su departamento, no sin antes pedirle a mi hermano que me cubriera, no sé si por la necesidad o solo porque sí el camino se me hizo bastante rápido. Logan bajó del auto, abrió mi puerta y tomó de mi mano para llevarme dentro, y una vez ahí inició nuestro juego. –¿Mi bebé quiere jugar? –Sí –hice un puchero. –Ven aquí. Tomó de mis piernas y me elevó haciendo que las enrollara en su cintura, abracé su cuello y admiré sus bellos ojos azules, como siempre hipnotizándome y haciéndome entregar a él. Pegó mi cuerpo contra la pared y comenzó a besar mi cuello, lenta y mojadamente, erizándome mi piel a causa de su tibio aliento, escuchaba su respiración alterada, subió a mis labios y atrapó el inferior entre sus dientes mordiendo levemente haciéndome soltar un leve gemido y a

