TRECE JONAH ROWE Cuando el lobo descendió, Jonah esperaba que su vida física pasara ante sus ojos. La maldita cosa lo sorprendió, y escuchó a Eva gritar. Pero su vida física no pasó ante sus ojos. Sin pensarlo, agarró la mandíbula superior e inferior del lobo antes de conseguir una pinza adecuada en su garganta. Aquellos dientes le dolían muchísimo contra sus dedos, y podía ver la sangre que salía de las heridas que ahora tenía abiertas en sus manos, pero sabía que sería mucho peor si el lobo conseguía morderle la garganta. El plan de Jonah era maniobrar con sus pies para alejar al lobo de una patada, pero antes de que pudiera poner en práctica ese plan, ocurrió algo muy inesperado. Las fauces del lobo empezaron a humear y sisear, como si los dedos de Jonah estuvieran hirviendo. Aulló

