Era la boda de su hermano, se suponía que debía estar feliz por él, pero Olivia no podía evitar sentir como el fastidio hacía hervir sus venas, especialmente cuando de lejos los vio.
Norman y Ekaterina, su flamante concuñada y hermana de Sasha, la ahora mujer de su hermano Steven... Qué asco...No por su hermano claro, pero la pequeña rubia, gemela de Sasha parecía tener cierta predilección por Norman...Y para ser sinceros, no podía culparla...Con ese más de metro 85, ese cabello castaño con algunos reflejos naturales y esos profundos ojos de mirada penetrante que podían hacer hasta resucitar a la mamá de Bambi...a quién quería engañar.
De solo pensar en él sus bragas se mojaban y así había sido desde que tenía memoria...O sea ¿desde hacía cuánto? ¿Treinta años? No, seguramente menos, pero estaba segura de conocerlo desde que era un bebé pues sus familias iban a los mismos sitios, pertenecían al mismo club de campo y por si fuera poco, luego él terminó trabajando para su padre y siendo mejor amigo de su hermano...
Pero a diferencia de ella, que lo miraba con los ojos brillantes como una idiota enamorada él no parecía sentir más que una gentil cortesía, siempre observándola de modo desplaciente aunque si debía ser honesta él era así con todas las mujeres... Quizá por eso mientras las mujeres lo seguían como las abejas a la miel, a su gemelo que tenía esos ojos de cachorro apaleado parecían huirle. Era extraño pues pese a ser físicamente iguales Norman y Nathan eran completamente diferentes.
Aunque lo mismo pasaba con la mata hari que ahora era su cuñada, Sasha, y su gemela Ekaterina que parecía un ángel mismo bajado del cielo...
"Bueno, igual él la rechazará como lo hace con todas" pensó de manera fugaz, pero hubo algo en la breve mirada de él cuando ella concluyó su conversación de forma abrupta que le dijo que quizá ese pensamiento no era tan correcto.
¡MIERDA! Lo único que le faltaba era tener que competir con ese rostro y figura angelical, de una chica transplantada que por poco había zafado de la muerte...
Definitivamente era una terrible competencia aunque claro para competir con la frágil rubia debería obtener al menos un cuarto de la mirada que le había dirigido Norman...Y eso era algo que parecía estar muy muy lejano a ella.
El ruido, la música estridente y las risas ensordecedoras se hicieron más fuertes…Incluso superando el sonido de los fuegos artificiales y ella suspiró con un renovado fastidio.Todo parecía ser abrumador para sus sensibles oidos. Y sintió que necesitaba un momento de tranquilidad, un tiempo a solas para despejar su mente y tomar un poco de aire fresco, y sin la interferencia de nadie más. Ni las visiones de nadie, especialmente si se trataban de su crush de toda la vida y su angelical concuñada.
Observó a su alrededor y sus ojos se posaron en una botella de champagne abandonada en una mesa cercana. "Un regalo del cielo" pensó irónica.
Sin pensarlo dos veces, Olivia caminó decidida hacia la botella. La agarró con rapidez antes de que su madre la viera, y luego se escabulló buscando un rincón tranquilo en el tumulto de la fiesta mientras iba tomando del pico de la botella…Ya había tomado vino previamente, y la mezcla no tardó en hacer efecto mientras ella iba sorteando las mesas.
Por su parte, Nathan, que también había tomado, había estado observando a su amor platónico desde la distancia… Luego de lo de su ex Judith se sentía para la mierda, encontrar a su novia con su mejor amigo había sido un golpe bajo y el ánimo festivo del casamiento solo lo deprimía más todavía.
¿Porqué no podía ser un poco más como su hermano Norman? A él ninguna mujer parecía afectarle, no cómo a él que desde que tenía memoria, ya desde el kinder su primer novia le había roto el corazón eligiendo precisamente a su hermano por sobre él. Pero no podía culpar a Norman por eso, eran todos muy pequeños y él estaba más interesado en la calculadora que había llevado Mora que en la preciosa niña que lo miraba con ojos como estrellas.
Con un suspiro derrotado y sin nada más por hacer siguió con la mirada a su amor imposible, Olivia, otra enamorada más de su hermano. Quizá era porque estaba bastante tomado pues nunca se había atrevido a declarársele o quizá quería apaciguar el dolor de su corazón roto, que sin decir una palabra, siguió sus movimientos con cierta intriga.
Finalmente, ella encontró una suerte de refugio en una especie de claro cercano. El olor a tierra y césped mojado impregnaba el aire, creando un ambiente rústico pero de algún modo, agradable.
Así que Olivia puso la botella sobre la tierra y dejó caer su culo sobre el césped para mirar las estrellas. Su vestido se ensuciaría pero a quién le importaba, a Norman no ciertamente...
Siguió tomando, saboreando la costosa bebida cuando intempestivamente un hombre se sentó a su lado.
Ella lo miró extrañada.
— ¿Norman? ¿Qué haces aquí?
Él estuvo a punto de decirle que no era su hermano pero algo lo detuvo.
— Yo…supongo que necesitaba un respiro— dijo él mareado, sonriendo se lado.
—Qué extraño, pensé que estabas con el ángel …— contestó ella burlona aunque su voz se arrastraba producto del exceso de alcohol.
Él se encogió de hombros, en apariencia despreocupado.
— Mmmmm...No...¿Y porqué le dices "el ángel?— murmuró él con una media sonrisa acercándose y ella le dio la botella rápido.
La cercanía con Norman y el alcohol estaban comenzando a hacer estragos en Olivia.
— Sup…ongo…hip…que…hip…lo...hip…parece...— dijo ella hipando, dándose cuenta tarde de que el alcohol le había subido a la cabeza rápido.
Nathan bebió en silencio, tenía la vista un poco borrosa él también pero el aroma de Olivia lo envolvía y era embriagante también. La había deseado desde que eran pequeños, prácticamente desde que la conocía aunque ella solo tuviera ojos para Norman.
— No deberías haber venido sola hasta aquí, podría ser peligroso — dijo arrastrando las palabras .
Ella se encogió de hombros despreocupada.
— Yo soy…hip……la hip…hermana del novio…hip hip… — dijo y bufó la muchacha.
— Pero también eres una mujer muy hermosa Olivia...
Para ese momento Olivia estaba muy mareada, y quizá fue el alcohol, o la noche, o él mirándola de esa manera ...
Ella alzó su mano y acarició la rasposa mejilla con suavidad.
—Pensé...hip...que...hip hip...te gustaba...hip...Eka
En ese momento él le comió la boca con un beso muy caliente. Sin ningún tipo de pruritos la obligó a abrir la boca y con su lengua exploró esa cavidad húmeda sin dejarla siquiera respirar.
Una especie de descarga eléctrica recorrió a Olivia mientras tomaba las solapas del saco de "Norman".
Nathan no sabía que esperar, pero cuando probó esos labios dulces con gusto a champagne se olvidó hasta de su nombre y mucho más cuando ella lo abrazó y se frotó contra él de manera descarada, era el sueño húmedo de toda su vida haciéndose realidad.
Dentro de la bruma alcohólica que tenía Olivia en su cabeza no podía creer que el sueño de toda su vida se estuviera haciendo realidad y era mucho muchísimo mejor que en su fantasía.
Para completa sorpresa de Nathan, Olivia se montó sobre él, y bajó su escote. Claramente , él no necesitó más invitación que esa para comenzar a lamer sus pechos y chupar sus pezones como un desesperado mientras ella enredaba sus dedos en su cabello y gemía de placer. Pronunciando su nombre ¿O quizá era el nombre de su hermano? A esa altura del partido estaba tan bebido y excitado que nada más importó especialmente cuando ella comenzó a desnudarlo y levantarse el vestido por sobre sus caderas.
Nathan metió las manos por debajo de la falda, ella tenía la piel de sus piernas desnudas así que solo movió sus bragas y metió sus dedos en su v****a, ella ya estaba húmeda.
—Oh por Dios Olivia...— susurró él y ella abrió su bragueta. Para más sorpresa de Nathan tomó su v***a como una experta y la frotó entre sus labios vaginales.
—Sí, oh siiii— gritó ella.
Olivia de manera instintiva puso el gran m*****o de él en su entrada y con cuidado bajó.
Un gruñido escapó de la garganta de ambos y no se sorprendió demasiado cuando él tomó sus caderas y comenzó a moverla.
La sensación de plenitud era total de sentir esa gran v***a llenándola, y su climax no se hizo esperar. Sintió casi desvanecerse temblorosa sobre él, que seguía mordisqueando sus pezones y moviéndose bajo ella hasta que finalmente acabó dentro de ella. No sé habían cuidado pensó fugazmente pero estaba tan borracha y siempre lo había deseado tanto tanto que no le importó, especialmente cuando él la abrazó y juntos dejaron que las oleadas del increíble orgasmo pasaran, bajo la luz de las estrellas.