Anclaron cerca de una roca, ella solo se abrigaba con el platico que cubría el bote, el tomo la maleta de emergencia y luego jalaron el bote lo más que pudo, Alana solo temblaba de frío, miraba a todos lados y solo veía palmeras arena y más palmeras. —Alana sé que no es fácil, pero ayúdame a buscar o juntar ramas y a la vez buscar algo que podamos usar de cueva para poder pasar la noche, la lluvia ha cesado, pero en cualquier momento puede regresar— Ella solo se echó a llorar nuevamente dejando él lo que la abrigaba, Edward corrió a recuperarlo porque la marea se lo estaba llevando. —Quiero ir a mi casa— Se tapaba el rostro mientras las lágrimas seguían su curso. —Alana tienes que calmarte, te voy a ser sincero, no sé si podremos sobrevivir o si moriremos aquí, necesito que me

