Al día siguiente, mi sonrisa es un rayo de luz que irradia por dondequiera que voy. La gente lo confunde con la emoción que nos invade a todos al vernos al borde del tan esperado día, pero mi felicidad es únicamente por el hombre al que amo con todo mi corazón y por mis hijos. Por primera vez en muchos días, veo las cosas con ánimo, alegría e ilusión. Me siento más yo. Me siento de nuevo enamorada y feliz. Acaricio con mis dedos el enorme ramo de tulipanes en tonos pastel que ha llegado esta mañana a mi oficina. Sonrío cuando pienso en la nota. No hay amor más sincero y perfecto que el nuestro. Mi corazón fue tuyo desde que te vi y será tuyo durante el resto de mi vida. Oliver. Es todo un romántico. Es algo que me ha encantado siempre de él. Me inclino hacia atrás

