* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Leo * * * * * * * * * * * Luego de la respuesta de Max, me quedé pensando, unos minutos, en silencio. Mi amigo estaba concentrado terminando de fumar su cigarrillo y no decía ni una sola palabra (y eso lo agradecía). La respuesta de Max había sido, en conclusión, que, tal vez, nunca he amado a Nora, pero aquello era absolutamente falso. —Te equivocas —respondo de manera rotunda; y, así, me gano la atención de mi amigo. —Bueno, es una posibilidad —contesta aquel. —Max —lo nombro—, te puedo asegurar que me casé con Norka amándola —le digo; y aquel me mira a los ojos—. Y sí —añado—, tal vez, me apresuré un poco —reconozco—, pero no me arrepiento de haber hecho eso —le digo sincero—. Norka es la mujer que trajo al mun

