************LEONARDO************ —Diablos —susurro mientras continúo pensando en los dos problemas que debía resolver—. Aunque no sé qué pueda hacer por Norka —expreso con toda sinceridad, ya que no iba a acceder a poner el avión a su disposición; eso sí era seguro—. Sin embargo, tengo que hacer algo para compensarlo —señalo serio, ya que, de otro modo, sabía que Norka iba a continuar muy molesta. "Señor", escucho la voz de mi ama de llaves. —Pasa, Marianita —le pido; y, al instante, la mujer abre la puerta de mi despacho. —¿Señor? —Dime, Mariana... —El señor Max está aquí —me informa. —¿Por qué no pasa? —Porque me preguntó por usted y yo le dije que estaba atendiendo una llamada de la señora Norka en el despacho, así que decidió no molestarlo —precisa amable. —¿Y dónde está? —int

