Entre sueños escucho el sonido de la puerta siendo tocada a lo lejos. Me levanto de la comodidad de mi cama y antes de salir de mi habitación paso por mi closet para tomar una bata de levantar y ponerla por encima del pijama, para luego caminar en dirección a la entrada de mi departamento para abrir la puerta. Cuando abro la puerta me encuentro con la sonrisa perfecta de Angeline al otro lado. Su alegría me causa gracia, porque siempre se ve tan radiante, como si nada pudiera perturbarla. —Hola, hermanita —saluda ella. Deja un beso en mi mejilla y se adentra en mi hogar con toda la confianza del mundo, como siempre lo hace. —Hola, bruja —murmuro aún somnolienta. La sigo de cerca y me siento a su lado en mi sofá. —¿Por qué estás aún en pijama? —cuestiona con las cejas arrugadas en u

