No podía creer que habían pasado 3 años desde mi boda, habían sido unos años maravillosos pavimentando el camino por el cuál transitaría nuestra familia. Me senté al borde del sillón de nuestra casa de Los Ángeles, y perdí mi vista en el gran ventanal que me daba paso hacia nuestro cuidado jardín. -¿Querida quieres una taza de té?- oí decir a Rosario a mis espaldas. Me voltee con una gran sonrisa y le asentí con mi cabeza -Estaría encantada- le dije De pronto oí vibrar mi celular que estaba cuidadosamente sobre la mesa de mármol de centro, lo levanté con prisa y leí el número de Eli mi asistente personal. -Buenos días Jefa- dijo con prisa -Buenos días Eli- le contesté -Tengo las muestras de alfombra que mandó a pedir de Milán, cuando guste puede venir a la oficina para visarlos.
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