Aterricé en la plataforma de un gran edificio de cristal, ese era lo único que tiene aspecto de ciudad en todo lo visto del planeta, en la plataforma se encontraban las aves de mis maestros y amigos. Había una puerta por la que ingresé, bajé las escaleras. Ese lugar era conocido para mí, llegué al salón de reuniones, ahí esperaban ellos y se quedaron asombrados al verme entrar con mi cabellera blanca. Todos se inclinaron al verme. Les sonreí, Sharon dejó a un lado el protocolo y se lanzó a mis brazos, para los maestros fue un acto de abuso, Yajaht se tapó la boca ocultando las ganas de reírse. —Sigo siendo la misma, con el cabello blanco y esta estilizada ropa, la cual aprieta en la cintura, llámenme por mi nombre. Todos se relajaron, luego soltaron una gran carcajada, Sharon me besó en

