Yelena recuerda la mañana cuando murió tu abuela, mientras él se burlaba con ella de la gran hazaña cometida, tú te sumergías en un dolor profundo. No puedes ser débil, por favor recuerda que tu vida se llevará a cabo al lado de otro hombre el cual te ama, este engendro no sabía lo que era el amor, él no amaba a nadie más que a sí mismo. Déjalo que sufra. —Me dije—. Tomé frutas para hacer la comida, debe tener hambre. —¿te estás escuchando Yelena?, acabas de darte un sinnúmero de causas y ¿ahora le quieres preparar comida? Tenía una pelea entre mi razón y el corazón, no sé quién terminará ganando, no había nada peor que una pelea interna entre tú yo y tu otro yo… No se la deseaba a nadie, era desgastante y muy complicado tomar una decisión. Tampoco era capaz de dejarlo morir de hambre, l

