—Si eso te hace sentir mejor, —volví a mirarla—. A Jerónimo le da asco hacerte el amor, tu orgasmo fue tan fingido que dudo que hayas sido penetrada. Eres muy vagabunda, él sabe la cantidad de hombres con quien te acuestas. —Eso jamás ha sido problema entre nosotros. —Porque no te ama y eso es lo que te hace arder las entrañas. Me había escudado en la ira para no sentir dolor y lo estaba disfrutando, ver su rostro de querer matarme en ese instante era un poco de satisfacción. » Sigue disfrutándolo, ya no deseo nada con él. —¿Qué le puedes ofrecer tú? Dudo que pueda hacer ciertas cosas contigo. —Te estás equivocando, además te puedo asegurar, lo hace feliz de alguna manera retorcida el saber que mi piel solo él la ha tocado, recorrido y acariciado. Nadie más y me atrevo a asegurarte

