Abby. Despierto, mi cabeza palpita como si hubiera recibido un fuerte golpe. Trato de moverme, pero no puedo. Abro los ojos poco a poco, mientras los recuerdos regresan a mí. La cerradura rota. El dolor. La persona esperándome. Me remuevo un poco, encontrando que estoy atada a mi cama. La mayor parte de mi ropa ha desaparecido, dejándome solo en braguitas y sujetador, cosa que me da escalofríos. -¿Ya estas despierta?- su voz no suena lejos. Giro ligeramente la cabeza para encontrarme cara a cara con el señor Smith. Sigo sin comprender del todo lo que está ocurriendo, sí mi vecino tiene una expresión muy sádica, pero de allí a actuar puede existir una brecha muy grande. Parece que me he equivocado a lo grande. -¿Qué está ocurriendo?- debo apelar a su lado charlatán, neces

