Abby. Los nervios me corroen, tanto por el desfile como por el hecho de que es la primera vez que Thomas y yo salimos como en una especie de cita. No sé qué puedo esperar de esta noche. Camino de un lado a otro en la sala, esperando hacer un surco en el suelo de tanto paseo, pero no puedo evitarlo. Entonces, por fin llaman a la puerta. Abro a velocidad del rayo, para encontrarme a un Thomas sumamente elegante. Su traje es n***o, camisa blanca y corbata gris acero, a juego con sus ojos. -Te ves guapísimo- las palabras escapan de mi boca antes de que mi cerebro lo registre. No importa, porque es la pura verdad. -Prefiero verte a ti- me examina con descaro de arriba abajo- y debo decir que eres una vista digna de admiración. Me rio. - ¡Eres un zalamero! Se pone repentina

