Narra Aarón Observé como Danna se vuelve pálida al ver cómo unos agentes me estaban deteniendo en mi propia casa, al parecer ese viejo contó sobre los cincuenta mil euros. — Mi amor, tranquila ¿vale? — le digo a Danna antes de salir de casa. — Póngale las esposas — dice un policía al parecer es nuevo o al menos este no conocía. — No es necesario — habla otro agente. Los miré fijamente y antes de salir me acerco a mi mujer. — No te preocupes mi amor ya verás que solo ha sido un malentendido — suelto a unos centímetros de su rostro y luego le doy un beso en los labios — Llama a Roberto o a Matías y que se quede contigo — vuelvo a decir. Ella asiente y después suelta un te amo. Al llegar a comisaría, un inspector nuevo me interroga. — El Sr. Jiménez padre de Danna Jiménez afirma que

