Estocolmo Williams. El pequeño león ronda mientras que el sueño me hunde no sé por cuánto tiempo, pero una oleada de vómito es lo que me despierta mandándome al baño. La casera no ha salido desde que Hedeon llegó y yo me apoyo en el váter sudando mientras los intestinos se me contraen. Logro moverme cuando creo que paró, me muevo a lavarme la boca, pero termino vomitando en el lavamanos y tanto Hedeon como Nick están bajo el umbral. —Novata —se burlan mientras hago gárgaras. —Me siento mal… —Es mientras te acostumbras —me saca Nick—. Luego no querrás parar. Asiento sorbiendo lo que me pica en la nariz. Los efectos secundarios me dan dolor de cabeza. Él se ocupa de mi dispositivo de rastreo buscando a la mujer que lo tenía y se hace pasar por mí mientras yo me preparo para partir con K

