Angie Williams Angel el hijo menos de Erika y Jorge está dormido a mi lado pues solo hay dos camas y esta es la más grande, me da pena tenerlo aquí pero eso me pone más cachonda el pensar que puede verme, tanto Angel como Camilo el mayor tienen 18 y 21 años así que inocentes no han de ser. La humedad es tanta que los dedos se me resbalan solos, tengo el clítoris tan hinchado que deseo moverme sobre una v***a hasta acabar, meto dos dedos en mí y pego un brinco al sentir la sensación tan placentera. Cierro los ojos reprimiendo las ganas de jadear y de esa formo muerdo mi labio llegando a mi clímax. Sonrió satisfecha y subo mis bragas justo cuando siento como Angel me abraza por la cintura. —Eres una maldita perversa— dice en mi oído y luego se queda dormido. Periódico escolar. Para

