ANA. Los vómitos no se detienen, siento que la vida se me está saliendo de control, luego de que vi a esa mujer ingresar a la gala organizada por mis padres, no recuerdo nada más. Hoy estoy rodeada de toda clase de cuidados y cuidadores. Cuando desperté en el hospital, imagine lo peor, honestamente me siento derrotada y confundida, mi mente no para de analizar cada cosa que sucede a mi alrededor y siento que todo me está pasando en cámara lenta. Lo único que me mantiene en calma es la presencia constante de Martín, debe salir por momentos a resolver cosas de los hospitales y fundaciones pues ya tomó las riendas, pero el tiempo que está lejos de mi es mínimo, aunque los secretos con su cuñada y amiga mía Katerina me tienen al borde de un colapso nervioso, la última vez la escuche gritar

