A pesar de la tensión que toda esta introducción implicó, la salida fue de disfrute y ambos se relajaron a medida que las horas transcurrieron. El dialogo fue fluido y sin subterfugios, ambos conscientes de que no tenían que decir nada que no sintieran o quisieran. Él fue curioso sobre sus gustos en libros, música y películas, su formación, las comidas que le gustaban. Todas sus respuestas le hicieron ser consciente de sus diferencias, pero esto lo satisfizo. Creía firmemente en que los opuestos se atraían y este parecía ser el caso. Preguntó mucho más que ella, alimentando la conversación, animándola a probar las delicias frescas del íntimo, aunque exclusivo restaurant al que la llevó, lugar que visitaba con frecuencia y donde el personal le mostraba indulgencia. Esto se manifestó tambi

