Narrador:
Cada paso con los grilletes lo sentía pesado, sus tobillos dolían tenían algunas heridas pero no tanto como su mente desolada, derrotada y sin esperanzas, envuelto en un sacó naranja, estaba cruzando la frontera en contra de su voluntad. Iba acompañado de dos guardias fornidos, famosos por ser asesinos y con ordenes de dispararle en caso que intentará hacer algo.
A lo lejos se veía el puesto de control Martín solo suspiraba, no sabia si lo ibas a deportar o iba a ir devuelta a la cárcel.
Para entender como llegó aca tendremos que retroceder 8 horas antes.
Cecilia:
Estábamos en calma, en ese momento sentía paz, a pesar de lo sucedido entre nosotros. No me arrepentía y creo que el tampoco, mientras el hablaba de lo que le esperaba en el tribunal yo no podía dejar de ver esa extraordinaria sonrisa tan blanca y reluciente como el día que llego al hospital. Entre historias, risas y palabras el sueño nos venció, en aquella habitación que me recordaba mis días en granada, con paredes cálidas, palmeras artificiales y un perfume caribeño me sentía en mi casa, en mi tierra. Aun dormida y con mi mente procesando todo lo que había pasado estos últimos días recuerdo despertar con un fuerte golpe,el reloj marcaba las 4:30 de la madrugada mire a todos lados pensando que podia ser, decidí quedarme sentada.
TIC TAC un segundo me indicó el sonido del reloj, TIC TAC otro segundo se sumo, TIC TAC tres segundos indicó el reloj TIC TAC TIC TAC volvió a expulsar el reloj, así estuve por un rato esperando el momento del impacto de aquel sonido, pero no hubo nada. Ya estaba convencida de que quizás había sido el vecino o simplemente alguien de la calle,pose mi cabeza junto a la de Martín quien seguía roncando como si nada hubiese pasado. Volví a cerrar los ojos en eso el estruendo se volvió escuchar pero esta vez mas fuerte, me levante exaltada observe a mi alrededor, la casa estaba vibrando, los vidrios chocaba, los cuadros se caían sentía que en algún momento el techo iba a caer sobre mi. Decidí despertar a Martín pero no se movía, parecía anestesiado grite, chille y lo golpee con todas mis fuerzas pero nada funciono; en eso mis oídos fueron impactados por un fuerte crujido. Mire hacia arriba y observó como en cuestión de segundos el techo se viene encima.
Desperté gritando, sudada, retorciéndome mientras tapaba mis oídos del asqueroso sonido del reloj que retumbaba en mi interior, la habitación me daba vueltas y el sonido se hizo cada vez más fuerte. Al cabo de unos segundos siento que dos manos fuertes me sujetan era Martín indicándome que todo estaba bien
—Es solo una pesadilla, es una pesadilla —gritaba para calmarme, mientras yo gritaba
—Yo.. Yo lo siento —Le dije cuando pude contestar incorporándome a la cama
Al cabo de unos segundos pude organizar mi mente para volvernos a dormir pero el destino no nos daría tregua, en un segundo observamos vidrios quebrándose y granada de gas volando por la casa, algo impacto la puerta del cuarto que cayo de un golpe al suelo, en ese instante me sentí mareada, asfixiada y con la vista borrosa, solo escuche la voz de Martín que a lo lejos me gritaba
—!Llama a Joaquín, Joaquín café del sur! —Desapareciendo de mi vista borrosa.
Algo me empujo hacia el suelo ya no pude resistir mas y perdí la consciencia. Desperté esposada a una silla, levante la cabeza de una mesa metálica y fría donde había estado durmiendo, observe a un oficial de policía que al verme despertar, salio por la puerta, me quede detallando cada rincón cada detalle, parecía estar en una sala de interrogatorio. En ese instante recordé lo sucedido en mi casa, y solo pude pensar: !Martín¡
Un detective atravesó la puerta y con voz autoritaria dijo:
—Solo espero que cooperes y nos ayudes a entender como una mujer como tu se encontraba como perra en la cama con alguien como él —Tocándome la cara
—¿Dónde esta Martín? —Apartando mi cara de sus manos con recelo.