Narrador:
Después de aquel encuentro con Joaquín y la captura de martin, ella no tuvo mas opción que huir a donde sabia que no la atormentaría la policía su país natal, Jamaica. Se fue con un pasaporte falso proporcionado por nuestro policía corrupto, Sin embargo no fue en un vuelo de dos horas como ella lo hubiera deseado, para evitar cualquier sospecha Cecilia tuvo que contratar un coyote que la llevaría desde Seattle hasta la ciudad de Vancuver. Al llegar no pudo evitar sentir frustración por estar tan cerca de su casa y no poder ir, ese olor a pino mojado tan familiar que habitaba en sus calles. Sin embargo sabía que ahí no estaría a salvo, no había tiempo que perder ahora tenía que reunirse con el hombre que la llevaría hasta México para luego abordar avión hasta Jamaica. Luego de dos días de viaje, logro llegar a su país natal. Al bajar lo primero que noto fue el aire calientes el cielo azul y el hermoso mar azul de Jamaica. Pero a pesar de toda esa belleza no podía dejar de pensar en Martín , sabia que aquel policía misterioso la mantendría informada pero ni eso logró bajar su ansiedad. Cada noche, durante el próximo mes, antes de dormir y al levantarse buscaba en su celular un mensaje una llamada o algo que le indicara que habían noticias. Consiguió trabajo de medio tiempo, en un restaurante el cual le alcanzaba a duras penas para mantenerse. Dedicaba sus tardes a pasear por aquellas costas de playas paradisiacas y mar cristalino, sentir la brisa marina en su piel y el olor a pescado fresco en cada esquina. A pesar de sentirse angustiada por Martín, el lugar no le parecía tan malo, le encantaba la arquitectura colonial inglesa de la ciudad mezclada con los tonos vibrantes típicos del caribe y la calma de estar en una pequeña ciudad
Por su parte Martín trataba de no perder la cabeza, paso los primeros días tratando se hacer ejercicios, contando grietas, descifrando cada grafití hecho en la pared. Pero luego de tres semanas se le acabaron las actividades quedando a merced de su cabeza. Lo único que podía escuchar era su subconsciente gritándole !Por tu culpa¡ ¡Por tu culpa¡ !Por tu culpa¡. Trato de resistir a esos pensamientos negativos pero ya no podía seguir sosteniendo la idea de que estaba ahí por una simple equivocación; si bien en un primer momento fue así, sus acciones dentro del presidio lograron que se ganara cada segundo dentro de aquel submundo a pulso. Al fin y al cabo todo el mundo sabe que un la prisión no sana las almas condenadas solo las corrompe, pero solo el que haya estado en prisión sabe que es la única forma de sobrevivir.
Un grito ensordecedor se escucho a las afueras de la celda de Martín, mientras golpes retumban en toda la celda. Los guardias atentos a lo que pasaba abrieron la celda para ver que pasaba. Ahí estaba el con algo de sangre saliendo de su frente morada mientras que permanecía inconsciente. Martín fue trasladado en la clínica lo antes posible, según los doctores tenía fractura de cráneo y tabique.
Por su parte, el incidente fue notificado una una semana después cuando Martín estaba fiera de peligro. Sin embargo seguía inconsciente.
Cecilia:
Estaba trabajando en el restaurante, recuerdo el olor a café dulce y pan tostado que impregnaba todo el local cada mañana cuando escuche el timbre de mi celular, tenia una mala corazonada, pero al escuchar lo sucedido sentí que mi mundo se detuvo , deje el trabajo de un salto, pase por el hotel agarrando algo de equipaje y me dirigí al aeropuerto, tenia que verlo.
Llegue rápido de hecho, Kingston al ser una ciudad con pocos habitantes no es una urbe con mucho trafico. Compre el boleto primer boleto a Seattle, salia en un par de horas. Me dispuse a realizar el chequeo, recuerdo estar nerviosa, no sabia si el pasaporte falso de Joaquín iba a funcionar, cada paso que daba en la fila me ponía mucho mas paranoica, me salí de la fila, fui al baño me moje el rostro y trate de respirar no podía dejar que me vieran así en migración . Al regresar oculte lo más que pude mi nerviosismos solo rezaba para que todo saliera bien ya casi era mi turno. Saque el pasaporte tome el boleto y respire profundo.
Una mujer joven me atendió, tenía una sonrisa en su rostro:
—¿Nerviosa por el vuelo? —Me preguntó mientras me indicaba para revisar mi documentación.
—Un poco, le temo a las alturas —articulando la oración de la forma mas normal posible.
—Todo esta en orden. Puede pasar a la zona de embarque —. Respire aliviada al escuchar esas palabras. Ahora solo tenia que esperar el embarque solo esperaba que el estuviera bien.