DANIEL POV'S
Estaba en la cafetería con Sebastian, intentando tener una conversación seria con el loco de mi amigo.
—¿Cuándo tendrás una relación estable? Tus relaciones no duran más de 4 días —le dije.
—Tendré una relación seria, cuando consiga a la persona indicada. Por el momento seguiré buscando —contestó con una sonrisa pícara.
—Gracias a Dios no soy como tú —dije poniendo los ojos en blanco.
—Quisieras ser como yo —dijo dando énfasis en el "quisieras".
—Sí, claro. —Me reí.
Seguimos hablando, pero luego Sebastian se fue, literalmente, corriendo detrás de una chica. ¡Qué gran amigo! (Nótese el sarcasmo). Mientras comía solo en la cafetería. Mi mejor amiga llegó y se sentó a mi lado.
—¿Cómo está el mejor amigo de este mundo? —preguntó ella con una gran sonrisa.
—Pues solo, olvidado por mi mejor amigo y pensando en alguien, de resto estoy bien y ¿tú? — pregunté.
—Muy bien, la escuela está excelente y la estoy pasando de lo mejor —dijo sonriente.
Bueno se preguntarán ¿quién es mi mejor amiga? Ella es Salomé, una chica nueva que se volvió como mi mejor amiga. Aunque lo único que no le he dicho es sobre mi orientación s****l y quién es ese "alguien" del que pienso mucho.
—Eh, Salomé... ¿Puedo contarte algo con la seguridad que sea un secreto mutuo? —le dije.
—Tienes mi voto de confianza, me quedaré callada bajo toda circunstancia, pero, ¿es muy grave? —preguntó interesada.
—No es grave. —Río-. Es que...me gusta un chico, su nombre es Nicolás -digo nervioso.
—Tanto misterio para...¿eso? No sé por qué, pero ya me lo intuía. No eres muy disimulado —dice riendo.
—Es más difícil decirlo que pensarlo. —Le sigo la risa.
—Eres una ternurita. —Me molesta las mejillas.
Después de eso, Salomé me pidió que le contara todo sobre Nicolás, y al decir todo es TODO. Tras media hora de contarle, Salomé se tuvo que ir a su casa, así que quedé solo...otra vez. Lo único bueno es que las clases habían concluido.
Decidí caminar a mi casa, así podría calmar mis pensamientos y tener una caminata relajante. Después de veinte minutos caminando, siento que alguien me sigue, preocupado acelero el paso, pero como el torpe que soy, me tropiezo con una piedra que no vi.
No supe qué hacer, así que preferí calmarme, aunque en mis pensamientos estaba "correr como un cobarde" o "pelear como un valiente". Pero el dolor de mi pie no me ayudó para ninguna. Alguien se acercó y me ayudó a pararme. De esta forma pude verle la cara y unos ojos verdosos me miraron de forma penetrante. En mi mente solo habían dos pensamientos, ¿qué hace Nicolás aquí y por qué me persiguió?
—Nicolás no debiste seguirme de esa forma como si fueras a robarme, deberías saber que soy muy nervioso —repliqué lo bastante enojado, la verdad es que en la calle soy todo nervios.
—Lo siento Daniel, es que ibas tan rápido que no sé si eras tú o no, y cuando te caíste, descubrí que sí eras tú —dijo e inmediatamente sonrió, su sonrisa ilumina todos mis días y ahora calma el dolor del pie, por lo menos un poquito.
—Y se podría saber el porqué me seguías —murmuré calmando mis nervios.
—Es que... Emm... Daniel, me preguntaba si tú...quisieras salir conmigo a tomar un café o a comer helado —me propuso nervioso.
La verdad quedé en shock, no sabía qué hacer, todo el mundo se paralizó, ¿¡me invitó a salir!?¿será un sueño? Pues si es así que no me despierte nunca.
—Claro y ¿a qué horas? —dije, también, nervioso.
—A las 6 de la tarde, yo te recojo en tu casa, ponte lindo. —Se rió—. Más de lo que eres —susurró poco audible, pero le entendí, aunque me hice el despistado.
—Dale, yo te espero, adiós —me despedí.
—Adiós, Daniel —contestó.
Me fui a mi casa, corrí a mi habitación y grité como adolescente enamorada, aunque la verdad estoy enamorado. Luego de gritar, salí corriendo a mi armario a elegir mi vestuario para la tarde.
NICOLÁS POV'S
Dios, ¡qué nervios!, aunque a la final aceptó, sigo nervioso porque hoy será el día en que me le declare. Tengo que estar presentable para él, pero no sé a qué lugar ir, piensa, piensa...,¡lo tengo! Voy a llamar a esa chica que siempre anda con él, Salomé, creo que era su nombre, solo la tengo por cuestiones académicas.
—¿Hola? —saludó Salomé.
—Hola, ¿Salomé? Soy Nicolás, de la escuela, debo preguntarte algo —dije.
—Sí, claro, cuéntame —contestó sorprendida.
—Es que invité a Daniel a tomar algo pero no sé a dónde ir —dije.
—Pues... A él le gusta el café que hacen en un restaurante del centro, además es un sitio muy elegante, perfecto para Dani... —dijo Salomé, como si supiera algo más, pues su tono fue muy perspicaz.
—Gracias, me salvaste, te debo una Salomé, adiós —agradecí.
—De nada, suerte en tu cita —dijo.
Colgué y me preparé para esta noche, además debo recoger a Daniel, gracias a Dios me dio su dirección una vez que íbamos a hacer un trabajo, lo debo de tener anotado por algún lado.