PEPE
En estas 2 semanas Amber ha estado un poco extraña, como melancólica, perdida en sus pensamiento, me dijo que tenía algo que contarme pero que aún no era el momento, no entendí nada pero de igual forma le respeté su espacio. Igual yo estaba muy ocupado organizando el compromiso.
Estoy en la oficina revisando unas cosas cuando me llaman por teléfono.
-Consigliere, alguien está buscando información de la Srta. Ambrosetti.
Me pongo en alerta, puede que Calabrese tuviera más cómplices y eso no me gusta nada.
-¿Sabemos quién es?.
-La verdad no estoy seguro, pero por la forma en que se mueve con cautela pero con decisión parece ser alguien de la Interpol.
-¿Interpol? ¿Tú me estas jodiendo?.
-Te dije que no estoy seguro pero tal parece que así es. Porque no vienes a mi oficina y lo ves por ti mismo.
-Bien, ya voy para allá.
Llego a su oficina y me quedó de piedra.
-¿Qué hace Nico aquí?
-Él sabe llegar a sitios que yo no.
-¿Me estás diciendo que un niño de 9 años es mejor que tú?
-Si.
Me rio, esto es el colmo.
-¿Tu mamá sabe que estas en esto?
-Es mejor esto que tenerlo revoloteando en las reuniones y metiéndose donde nadie lo llama.
Entra Rebecca con cara de resignación.
-¿Qué pasa?
-Estas buscando información de Amber y tal parece que involucra a la Interpol.
-¡Lo tengo!
-¿Qué pasa?
-Le volé el sistema.
-¡¿QUÉ?!
Dijimos los tres al mismo tiempo.
-Nadie sale ileso cuando se meten con mi familia.
Me conmovió mucho que la considerara ya parte de la familia.
-¿Encontraste algo, no es cierto?
-Si, me costó entrar, estaba protegido por el gobierno de los Estados Unidos.
-No lo abran.
-Giancarlo, ¿Tú qué sabes?
-Todo, pero no me corresponde decirlo, y tu niño, ¿qué haces aquí?
-Protegiendo a Amber.
-Papá pero….
-Nada de peros. Si ella aún no lo ha dicho es porque aún no está lista.
-Bien hablaré con ella y le voy a avisar que la buscan.
-Ok, nos vemos después.
Salgo cómo alma que lleva el diablo a donde está mi ángel, creo que tenemos mucho de qué hablar. Cuando llego al departamento esta se está arreglando para ir a ver las caballerizas, ama los animales, y su yo veterinaria de aun sale a flote. Sale a la sala ya vestida como toda una amazona.
-Amore, pensé que trabajarías toda el día.
-Si, pero surgió algo. Sandro me aviso que alguien estuvo buscando información sobre ti.
La veo arrugar el ceño con cara extraña.
-¿Sobre mí? Y ¿por qué?
-Pues no lo sé, dímelo tú, alguien que puede estar involucrado con la Interpol te busca, ¿hay algo que no me has dicho?
-Primero no me gusta tu tono, no eres precisamente San Pedro he incluso él negó a Jesús 3 veces. Así que bájale 2 a tu intensidad, segundo si tengo algo que decirte pero no tiene nada que ver con Interpol porque de hecho lo que pasó, pasó en Estados Unidos.
-Lo siento cariño, tienes razón, pero es que me preocupé.
-Tranquilo, y ¿cómo supieron que me buscaban?
-Porque Sandro puso una alerta en nuestros nombre que cuando estuviesen investigando le avisaran para rastrear y despistar la investigación.
-¿Y ya el mío está en esa lista?
-Desde que Gian te tomo bajo su protección lo está, solo que no lo sabíamos hasta que yo solicité ponerte en ella… pero ya estabas.
-Entiendo… y ¿Sabemos qué buscan? Porque lo que hice no tiene que ver con nadie de por estos lado, de hecho… los involucrados… ya están muertos y uno desapareció.
Me le quedé viendo en silencio tratando de analizar sus palabras, la veo suspirar y sentarse en el mueble.
-Siéntate, tenemos que hablar.
Hago lo que me pide en completo silencio pero a la expectativa de lo que va a decirme.
-Cuando era niña siempre fui un bicho raro, digamos que tenía pensamientos extraños con ser… un poco agresiva con quien me jodía demasiado. Siempre pensé que era mala y que por eso mi mamá no me quería, por eso mi papá se encargó de ayudarme con mis frustraciones y mis pensamientos extraños, incluso me repetía constantemente que me amaba, que yo no era rara ni mala, solo era diferente. El caso es que me ponía siempre a hacer actividades que drenaran mi energía, defenza personal, boxeo, natación, incluso me enseñó a disparar pero no era algo que hacía muy seguido, era solo para aprender a defenderme, tampoco era una mercenaria, pero un día me llevó a una finca en donde conocí a los caballos y para mí fue mágico, me daban una sensación de paz que nunca había sentido, entonces, mi padre al darse cuenta de esto me inscribió en quitación, para mí fue cómo una terapia, comencé a competir y a poner toda mi energía en ello, era bastante buena para tener 9 años. Los años pasaron pero mi madre seguía tratándome como si fuera la peste aunque mi padre le repetía que yo estaba mejorando. Luego ella quedó embarazada de mi hermano y todo se volvió un caos, ella fue drogadicta luego de tenerme a mí, por causa de la depresión posparto, mi padre logró sacarla pero con el nuevo embarazo recayó, mi papá tuvo que internarla para que no dañara al bebé. Yo solo tenía 11 años.
Se secó las lágrimas y respiró profundo para poder continuar.
-Cuando nació todo empeoró, ella salía a escondidas para drogarse, robaba, se prostituía mientras yo en casa era la madre de mi hermano. Justin era un bebé hermoso, regordete, con unos ojos negros como el carbón pero cuando me miraban había un brillo precioso en ellos. Un día mi padre salió de viaje, estaba en campaña, trabajaba para un político. Mi madre no encontró dinero, yo me había quedado dormida. Y ella aprovecho y salió con Justin, de repente llegaron también unos hombre para querer llevarme a mí pero no contaban con que una niña de 12 años sabía defenderse, así que peleé y me zafé, tome una de sus armas y les disparé, desconozco si los maté o solo los herí, el caso es que salí corriendo a casa, al poco rato llegó mi mamá drogada trate de que me dijera donde estaba mi hermano, incluso la torture.
Abrí mis ojos como plato impresionado, ella siguió sin inmutarse.
-Pero lo único que dijo era que una familia le había pagado y que so llevaría a otro país, que no había servido de nada porque solo le dieron mil dólares que se le fueron en deudas y más droga, por eso iba a venderme a mí, que mi virginidad valía oro. Gracias a Dios, tuve el padre que tuve, de lo contrario otra sería mi historia…Cuando mi padre llegó a la mañana siguiente se encontró con la escena de una película de terror, su esposa muerta, yo cubierta de sangre y un hijo desaparecido. Tuvo que pedir ayuda y ahí fue que entraron los Mantovani en el juego, lo ayudaron con el procedimiento, a esconder mi crimen y a mantenerme bajo perfil, tuve que dejar de competir, pase un año en una clínica bajo terapia sicológica y psiquiátrica. Luego cuando salí volví a mis caballos. Pero la paz me duró poco, mi papá murió cuando yo tenía 17 años y ahí fue que Gian me tomó bajo tu protección.
Nos quedamos por un momento en silencio de nuevo.
-Así que no Pepe, no soy el ángel que crees, soy un ángel de la muerte, y esta vida me viene a la perfección, tu no me corrompiste, yo ya lo estaba, por eso me adapté tan rápido, por eso no me importó matar al hijo de puta que me quitó a mi padre.
Me levanté e hice que ella también lo hiciera, estaba temblando, nerviosa, esperando mi rechazo, pero era todo lo contrario. Tome su cara con mis manos y la acerqué su boca a mi boca y le hable cerquita de ella antes de besarla.
-Puede que Seas el ángel de la muerte para otros, pero yo sigo insistiendo que fui salvado por un ángel, mi ángel salvador. Quiero que sepas que lo que me acabas de contar no me hace amarte menos, más bien te agradezco que me quitaras un peso de encima, tenía mucha culpa por haberte corrompido. Y Te amo, te amo cómo nunca antes he amado en mi vida.
Y la besé con pasión para hacerle el amor, porque es ente momento eso era lo necesitábamos los dos para sellar nuestra promesa de amarnos por siempre.
WILLIAM
Entra mi cuñado con su técnico quienes buscan a la hermana de mi hijo, pero con cara de enfado.
-¿Qué pasó, la encontraron?
-No sé en qué está metida esta chica, pero algo nos bloqueó la búsqueda y luego nos volaron el sistema.
-¡CARAJO!, no puede ser. Voy a tener que llamarla, no quería involucrarla pero ya me queda más remedio.
-De quien hablas
-De la única que puede moverse mejor que la interpol y salir limpia como una paloma blanca de la paz… Necesito hablar con Rebecca Russo, El Ángel de la Mafia Italiana.
Marco el número y me contesta casi de inmediato.
-Spencer, pensé que no querías negocios conmigo.
-Becca… y no los quiero, pero necesito cóbrate el favor que me debes.
-Soy toda oídos, sabes que siempre cumplo mi palabra.
-Necesito que encuentres a alguien, es urgente y la vida de mi hijo depende de ella.
-A quien buscamos.
-Su nombre es Amber Ambrosetti, la necesito aquí, y con vida. Ella es la única que puede salvar a mi hijo de la muerte.
Se queda en silencio por segundos que me parecen eternos para luego darme la respuesta que me dará paz.
-Bien, dalo por hecho, dame 1 día y tendrás noticias mías.
-Gracias, si lo hace te deberé la vida.
-Cuento con ello Spencer.
Y colgó, no sé qué sucederá después y que quiso decir con eso pero ya me preocupare después ahora lo que importa es que mi hijo sane y viva la vida feliz que se merece.