Las horas pasaron y la noche llego a su máximo apogeo, a media noche, Luna decide llevarme a un edifico cercano al centro de la ciudad, según ella, en la sima del edificio iniciaríamos con nuestro combate, un duelo el cual no pensaba volver a perder. - ¿Segura que nadie nos vera en este lugar? - No, es un edificio el cual nadie se atreve a subir. - Ah, no me imagino la razón… - No hice nada malo si es a lo que te refieres. - Ok… Materializo dos hermosas y oscuras espadas, mas fuertes que las anteriores ya que no iba hacer tolerante ni piadoso con luna. - ¿Otra vez espadas? ¿No aprendiste nada después de la paliza que te di…? - Estas espadas son tres veces mas fuertes que las anteriores, use el ochenta por ciento de mi

