Gotas de agua caían una y otra vez, el mismo golpeteo casi en sincronía, eso me ayudó a volver en sí, por fin pude abrir los ojos. -Hola Fiorella.- escuché decir Quise moverme pero mis manos estaban atadas, creo que todo mi cuerpo también. -¿Dónde estoy?- -Por fin despiertas, ya estaba aburrido hablando solo.- Gire la cabeza para encontrarme con el maldito asesino, él estaba sentando en una silla fumando un cigarrillo. -¿Qué quieres de mí?- -Tiempo.- respondió y dio un suspiro -¿Tiempo?- -Si, ese que nos arrebataron.- -¿Dónde está Anthony?- -Ahora está inconsciente, tuve que usar mucha droga para dormirlo, debo admitir que es un hombre muy grande.- -Quiero entenderte de verdad pero no puedo.- El hombre se levantó de su silla, la arrastró hasta donde yo estaba, ahora podía

