Pensé que llegaríamos a casa pero no fue así, Anthony tenía preparado su departamento, hace tiempo que lo veía aquí, sé que Javier lo frecuentaba, él se encargaba que las cuentas y que estuviera siempre limpio. Entramos y las luces estaban apagadas, solo una pequeña alumbraba el pasillo, tenía un efecto misterioso y a la vez inquietante. -Vamos a la habitación cariño.- Me tomó de la mano y caminamos juntos, recuerdo la primera vez que estuve aquí, aún mi piel se eriza al pensar como me hizo sentir. La habitación estaba completamente decorada, las rosas rojas no podían faltar, más vino, pero mis lágrimas salieron cuando vi un hermoso peluche de conejo, era blanco con una cinta lila en su cuello. -Todo está hermoso mi amor.- -Lo mejor para ti.- Anthony trajo dos copas de vino, me entr

