Subí a mi auto, no me sorprendió verlo ahí, sentado con su expresión fría e inexpresiva, estoy comenzando a entender que ahora es parte de mi vida, o mejor dicho, yo soy parte de su mundo. — Lo hiciste bien. — Hice lo que hago siempre, fue un día normal de trabajo, solo que con una gran jaqueca. Comencé a conducir sin esperar una respuesta, por experiencia sabía que aveces nos las había, puse música y comencé a tararear cómo si no hubiera nadie en el coche aparte de mi. Hice alto en un semáforo en rojo, justo al frente pasaba una madre con su hijo, de unos cinco años tal vez, lo tomaba de la mano mientras cruzaban a prisa frente a todos los autos, el pequeño sostenía un pelota roja, con un dibujo de un cachorrito con una capa, algo así como un súper perro, se soltó de su madre en un se

