Nos dedicamos el día completo, al llegar al apartamento saque una botella de vino y una cerveza para Aaron, nos tiramos en el sofá y observamos el desorden que había en el apartamento, cajas por doquier. — Tengo que dormir, no puedo faltar otro día al trabajo, deberías hacer lo mismo ¿quieres que te deje la cama?. — No, anda ve, Yo iré en un minuto ¿no te molesta dormir a mi lado una última vez o si? Sonrío y se acercó, beso mi frente y se fue a la habitación, apagó la luz a su paso y me quedé sola, solo con una pequeña lámpara iluminando toda la sala con un tono amarillo, camine de puntillas hasta la habitación y me asegure de que Aaron durmiera, antes de llegar a la puerta ya lo estaba escuchando roncar, me puedo imaginar lo cansado que está, regrese a la sala y lo llame. — Lucifer.

