Axel El eco de las risas, el tintineo de las copas y el murmullo constante de las conversaciones llenaban la enorme mansión de Alice, pero para mí, era todo un ruido ensordecedor. Las luces cálidas y la decoración impecable hacían que la fiesta pareciera perfecta, como si todo estuviera en su lugar. Las familias King y Hamilton estaban reunidas en lo que pretendía ser una celebración del próximo gran paso: el compromiso oficial entre Alice y yo. Sonreí, fingiendo que todo iba de maravilla. La fachada perfecta, como siempre. Los socios y aliados de ambas familias circulaban entre los invitados, hablando de negocios, haciendo promesas veladas y sellando acuerdos con una copa de champán en la mano. Esto no era una fiesta; era una negociación encubierta. Y yo era el trofeo que sellaba la uni

