Metí las manos en el abrigo,noara calentarlas, ya que estaba empezando a hacer demasiado frío y la hora lo ameritaba. Las siete de la noche, casi cerca de las ocho, era el horario que tenía para regresar a casa después de un día de clases partidas en dos, tanto en la mañana como en la tarde, por lo cual aprovechaba los vacíos para estudiar, pasar el tiempo con mis amigos o en el caso de ese día, deprimirme como si se me hubiesen robado el alma. Suspiré y me detuve en el primer escalón de mi casa, ya que mi vista cayó en la de Theo. Estaba a oscuras y su auto parecía estar guardado; seguramente estaba entrenando. Me mordí los labios y seguí mi camino, pero el sonido de una bocina me detuvo. —Valerie —escuché una voz conocida llamarme y me di la vuelta frunciendo el ceño. —¿Jake?,

