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1209 Palabras
La vida continuó después de que la familia Hamill se marchara a Estados Unidos; en mi hermana fue aceptar que probablemente rompería con la persona que amaba y con quién una semana antes se había comprometido, pero parecía una extraña estrategia cruel, ya que si Theo sabía desde antes de que se iban, Myles no se hubiese comprometido con mi hermana y no habría terminado todo tan mal. Sin embargo, estaba también la vaga teoría, entre mi hermano Luca y yo, que Myles y Sarah se obligaron a comprometerse para que sus padres tratasen de negarse a vivir en un país lejano. Pero claramente no funcionó y eso les empeoró las cosas entre los dos. Por otro lado, estaba Theo y yo; estuvimos por dos años hablando por videollamada por las noches, después de llegar de la escuela, hasta que comenzaron a reducirse por mi inscripción a la universidad y el hecho de que él estaba madurando. Muchas cosas le aburrían y empezaba a tener su etapa de la pubertad. Después de cuatro años ya habíamos perdido total contacto con ellos y como no estaba consciente de lo que pasaba, no me obligué a buscarlo, por qué estaba resentida. Hasta que después se cumplieron diez años; fueron años de muchas aventuras. Renuncié a dos carreras en dos años, por lo que a mis veinticinco años todavía estaba tratando de graduarme de la universidad sin mucha esperanza, ya que no sabía ni lo que quería. Decían que esa edad el cerebro humano se desarrollaba por completo y las personas comenzaban a encontrar el camino, eran más maduras, pero yo, no tenía la menor idea de donde estaba pisando, en ese enorme campo minado. Mis padres eran muy comprensivos, pero sabía que algo no andaba bien con ellos y temía que fuese algo que afectase nuestra familia. Mi hermana Sarah fue la primera en salir de casa; ya vivía sola en su pequeño, pero pequeño apartaestudio en el centro de la ciudad y era docente en la universidad en la que yo estudiaba, mientras que Luca estaba terminando su carrera de Ingeniería de sistemas. Se podría decir que yo era la única que no sabía confiar en mis capacidades, a pesar de que en el trabajo que tenía me iba mejor que bien y me habían ascendido más veces de las necesarias por mi forma de trabajar. Esperaba encontrar el camino en cualquier momento. —¿Para donde vas? —preguntó mi amigo Patric, después de adelantarme a ellos al salir de clases. —Jake me está esperando —dije y corrí escaleras abajo. —Que te diviertas —gritó y sonreí, mientras corría por los pasillos, hasta la cancha de fútbol americano donde entrenaba el amigo que había tenido desde los quince años. Aunque en ese tiempo habíamos tratado de ser novios, la verdad me di cuenta que lo nuestro no era eso, ya que había sabido desde siempre las andadas de Jake y sabía que eso hacía con cualquiera, por lo que la confianza se volvió un volcán dormido que podría despertar en cualquier instante y destruir todo a su paso. A cambio de eso, preferimos mantener un perfil bajo de amantes; no éramos nada, pero tanto como él y yo teníamos nuestras necesidades y había esa confianza. Cuando llegué a la cancha, este estaba tomando agua con sus compañeros, quienes estaban envueltos en sudor y con una mueca severa de haber estado corriendo por toda la cancha sin descanso. No di un paso cuando mi celular sonó en mi bolsillo; era mi hermano, me estaba buscando. Le di mi ubicación y me acerqué a Jake, quien dió un salto de la silla para venir a abrazarme, pero lo aparté. —Por supuesto que no, estás todo sudoroso —quejé, limpiando mis brazos. —Son calorías quemadas —sacudió su cabello y le di un golpe para que dejara de hacerlo. —¿Que pasa contigo?, no quiero calorías quemadas —bufé y volví a limpiarme, hasta el rostro—. Ahora estaré oliendo a hombre sudoroso. —Eso está bien —dijo tratando de moelstarme y escapó en cuanto traté de volver a darle un golpe, por ser tan molesto. —¡No podrás escapar toda la vida! —grité. —Claro que si puedo —me respondió y corrió a esconderse en los vestidores, donde estaban entrando sus compañeros. Los iba a seguir, por qué me encantaba ver hombres sin camisa, pero la voz de mi hermano me interrumpió. Y al ver su rostro contrariado desde la distancia, enseguida me dió a entender que era algo muy importante. —¡Valerie! —gritó y llegó muy rápido a donde estaba, pero enseguida se sostuvo de las rodillas cansado—. Dame... un segundo. Rodé los ojos—. Eso te pasa por no hacer ejercicio. —Ay si —quejó levantándose y se puso las manos en la cintura—. Agh, vengo corriendo desde la facultad de ingenierías, ¿sabes lo lejos que es? —Si lo sé, eso me hace pensar que tienes algo importante que decir —me crucé de brazos. —Si —se lamió los labios. Ese fetiche lo cogió de mi madre cuando tenía que decir algo difícil, por lo que ya me preocupaba—. Ay señor, odio correr —quejó. —Ya habla, Luca. Me desespera que seas tan lento. —Perdon —rodó los ojos—. Se trata de los Hamill —terminó de decir y fruncí el ceño. —¿Que pasa con ellos?, ¿Esta todo bien?, hace años no sabía de ellos —me mordí los labios un tanto resentida. —Si, bueno, es importante que sepas que volverán —dijo—. No me dieron muchos detalles de hecho, pero querían que yo te diera la noticia. Es probable que solo sea temporal, sabes que ya tienen una vida en otro lugar y repentinamente vienen. —¿Y por qué vuelven? —No sé, tal vez van a vender la casa que han dejado cuidando tanto tiempo. A mi si me pareció extraño que hace un mes a mi madre le dijeron que sacará a los inquilinos de la casa, pero no me imaginé que fuese por qué volverían —se cruzó de brazos y yo desvié la mirada. —Yo no sabía eso. Levantó los hombros—. Bueno, todo el asunto con Theodore te afectó hace años, así que mamá prefirió que lo mejor era que tú no volvieras a recordarlo. Tensé la mandíbula—. Ya no soy una niña —quejé. —Ella lo sabe —dijo y dió un aplauso— Bueno, mi trabajo estuvo hecho, debo volver a la facultad. —Espera Luca, ¿sabes por qué viajan exactamente? —me adelanté a él. —Bueno, más o menos mi madre me informó de algo. La mamá del señor Hamill falleció hace unos días; van a hacerle un funeral y todo lo demás. ¿Algo más? —me miró de reojo y negué—. Bien, mamá te espera en la casa de los Hamill por qué necesitan terminar de arreglarla para su llegada. No se sabe en qué momento lleguen. —Esta bien, gracias por informarme.
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