ELISE —¿Puedes creerlo? — cuestiono incrédula —¿Y qué esperabas, que se quedará como bobo hasta que te dé la gana de estar con él — ruedo los ojos —No, claro que no— carraspeo — Solo que no esperé, que después de casi haber follado, se largara con otra como si nada — —Niña, tu empezaste — —Yo no empecé nada — digo —¿Cómo no? — miro a otro lado — Lo besaste y te le restregaste, tu lo calentaste Elise — —Ay ya, yo no le puse un arma en la cabeza para que me besara. Pero a él no le importó dejarme ahí y largarse con esa — —Te recuerdo que esa, como tu le dices, fue la que contrataste para cuidar a la madre de Martin — le sonrío —Bien dicho Thiago, para cuidar a la madre, no al hijo — me cruzo de brazos —Estas celosa— dice —Claro que no y mucho menos de Martin — digo se

